
En Sinaloa, los meses más fríos son también más caros, de acuerdo con la información histórica de inflación.
La inflación en Sinaloa actúa con un claro ciclo anual, en el que los meses de más bajas temperaturas coinciden con un alza en el Índice Nacional de Precios al Consumidor reportados por la entidad.

Aunque el indicador suele moverse al mismo ritmo que el promedio nacional, la paridad se rompe en cuanto llega el mes de octubre. Coincidentemente, es en octubre que los usuarios domésticos que se encuentran en la tarifa 1F de la Comisión Federal de Electricidad dejan de ser acreedores al subsidio a sus tarifas.
El efecto es tan marcado que la entidad suele registrar sus mayores incrementos de precios del año precisamente cuando concluye el apoyo gubernamental a la electricidad. Se puede concluir que el recibo de luz es uno de los principales determinantes de la trayectoria inflacionaria estatal.
¿Por qué importa?
Cuando termina el subsidio, invariablemente una mayor parte del presupuesto familiar tendrá que destinarse al pago de electricidad.
Eso puede dejar menos dinero para consumir en restaurantes, entretenimiento, ropa, y otros servicios. Para algunos giros de negocio, esto puede verse reflejado en una expectativa de desaceleración temporal. Con todo, el efecto puede estar atenuado debido a la mayor movilidad de personas en centros de consumo durante las temporadas frescas, el fin de los periodos vacacionales de verano y la llegada de las festividades de invierno. Esto, de acuerdo con la experiencia anecdótica de comerciantes de Culiacán.
En cualquier caso, es importante tener en cuenta esta temporalidad debido a que la inflación de Sinaloa puede parecer más alta que la de otras entidades durante ciertos meses, aunque buena parte del incremento provenga de un factor estacional ligado a la electricidad.
Para definir estrategias, ya sea desde un ámbito público o privado, es importante distinguir entre inflación sistémica y efectos temporales por factores más bien incidentes.